«Cuando encontré en persona al Papa en una audiencia a través de la congregación, me dio ánimos para que siguiera en la misión. Me dijo: «Sigue portando la Buena Noticia allá donde se necesite». Creo que el Papa lo que quiere de nosotros, los misio- neros, es que sigamos siendo testi- gos de esa Buena Noticia de Cristo precisamente cerca de la gente que sufre, cerca de los pobres. Por eso, tal vez, los misioneros quizá tenemos un hueco en su corazón»