| En un mensaje, el obispo comboniano de Bentiu habla del clima que se vive en el país africano de cara a las elecciones de 2026. Exhorta a trabajar para resolver los conflictos mediante la educación para la paz de las generaciones jóvenes. Una tarea a la que también están llamadas la Iglesia y la escuela, «un camino largo —escribe el prelado—, pero es el único camino viable que ofrece oportunidades de vida a las generaciones futuras».
La no violencia El prelado habla de «un momento muy delicado» en Sudán del Sur de cara a las elecciones de 2026: «Hay mucha preocupación —explica— porque se prefiere el prejuicio a la escucha, y la violencia a la conciliación», hay proliferación de armas y crece la división. «Me parece —escribe Carlassare— que se quiere mantener al país en una dinámica permanente de conflicto y emergencia humanitaria. Esta es la regla del poder. Poco importa la vida de gran parte de la humanidad. En esta situación, es urgente tomar una decisión: acoger, no la paz que nos propone el mundo y que ostentan los poderosos con sus ejércitos, sino el don de la paz que propone el Evangelio. Hoy en día es cada vez más urgente atreverse a la no violencia». El hermano pobre mira a Dios Citando al papa León, que invita a evaluar las causas de los conflictos desenmascarando la retórica, las mentiras y los intereses que se esconden tras ellos, el prelado subraya que «el país en conflicto se paraliza, ya no hay camino, solo vagar en busca de vida donde no la hay». Una parálisis en la que hay víctimas predestinadas, como los pobres, a quienes «el mundo actual discrimina y condena cada vez más». «Es fácil convertir a los indigentes —escribe el obispo— en chivos expiatorios de un mundo que, habiendo perdido el rumbo, está cada vez más desprovisto de esperanza. Es ilusorio pensar que nuestra esperanza se basa en la seguridad del poder y de las posesiones. Todos somos pobres y no queremos reconocerlo». «El pobre que tengo delante —subraya— no es un rival, sino un hermano. A veces puede engañarme porque él también está tan desesperado como yo. Pero a menudo el hermano pobre me da testimonio de la esperanza profesada en una condición de vida precaria, hecha de privaciones, fragilidad y marginación. Sufre violencia, pero levanta los ojos y mira a Dios, y así sigue siendo humano. De este modo nace la solidaridad de los pobres: en la esperanza». Enseñar la paz Para Carlassare, el pueblo y la Iglesia de Sudán del Sur necesitan «pastores de paz», capaces de crear relaciones basadas en el perdón. «Para resolver los conflictos es necesario superar las relaciones conflictivas a partir de nuestras comunidades. Por eso, la Iglesia puede desempeñar un papel crucial en la educación para la paz de las jóvenes generaciones». ¿Cómo hacerlo? «Hablando abiertamente contra la proliferación de armas, el reclutamiento imprudente de jóvenes, la violencia y las injusticias. Y dar voz proféticamente a quienes han elegido la no violencia, especialmente entre los jóvenes, como ejemplo para los demás. Es necesario utilizar los medios de comunicación para transmitir mensajes de esperanza e historias en las que se ha logrado superar el conflicto. Es importante apoyar iniciativas para el desarrollo humano integral y la justicia social, fomentando las actividades económicas y el acceso a servicios esenciales como el agua y la salud». Se necesita el compromiso de la escuela, que se convierta en un lugar de esperanza en el que educar en la paz, los derechos humanos y la ciudadanía responsable. Se necesita el compromiso de los catequistas que ofrezcan una lectura diferente de la realidad, «el camino es largo —concluye el obispo de Bentiu—, pero el de la paz es el único camino viable que ofrece oportunidades de vida a las generaciones futuras». Créditos: VATICAN NEWS
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Date Published:30 June 2025 Author:Alice, Officer
Article Tags: Noticias, Sudán del Sur, Solidarity, Papa León XIV, Obispo Carlassare, Reconciliación, Paz |











