| En las últimas semanas se han producido varios ataques en diferentes zonas de Bazungua. Unos hombres armados atacaron un puesto de control militar y varias casas cercanas, matando a dos personas. Arrojaron los cadáveres al fuego e incendiaron viviendas y un camión que se había quedado atascado. Unos días más tarde, en Bazumbura, destrozaron la clínica, se llevaron medicamentos y secuestraron a algunos hombres para que transportaran el botín a su campamento. Los hombres fueron liberados al día siguiente, pero el miedo permaneció entre la población.
La semana siguiente, se produjo otro ataque en Makpandu. El grupo armado incendió la estación de vida silvestre y los cuarteles militares. El comandante en jefe del ejército resultó herido en el brazo. Los soldados se vieron superados en número y tuvieron que retirarse. El dispensario fue saqueado y el guardia que intentó protegerlo perdió la vida. Debido a estos incidentes, muchas personas viven en tensión y a menudo se esconden en la selva por seguridad. En esos momentos, a veces me pregunto: «¿Cuándo terminará esto?». En medio de esta incertidumbre, surgen en mí dudas y temores. Sin embargo, la oración me recuerda que Dios me ha llamado a esta misión. La fe me da fuerza y perseverancia para seguir sirviendo a pesar de los desafíos. Riimenze se ha mantenido a salvo hasta ahora, y recientemente el gobierno envió soldados adicionales para proteger a la población. Su presencia aporta cierta tranquilidad a la comunidad. Esta experiencia se ha convertido para mí en un testimonio personal de que Dios está siempre presente. Incluso en medio de la incertidumbre y el miedo, he aprendido a confiar más profundamente en Dios. Con el apoyo de mis compañeras, de la comunidad y de mi congregación, continúo esta misión con la esperanza y la fe de que algún día volverá la paz. En la misión de Dios, Hna. Verónica Aῆonuevo, ICM |
Date Published:17 March 2026 Author:Verónica Flores Añonuevo – Directora de SAP-R
Article Tags: Sudán del Sur, Blog, Solidarity |











